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martes, 18 de junio de 2013

La consejera de Cultura dice que la intervención en una pintura mural de San Miguel de Lillo respondió a "una emergencia"

La consejera de Educación, Cultura y Deporte del Principado de Asturias, Ana González, ha dicho este martes que la intervención realizada en una de las pinturas de la iglesia prerrománica de San Miguel de Lillo (Oviedo), conocida como 'El Músico', respondió a "una emergencia", dado que se descubrió que el panel estaba a punto de caerse.
González ha comparecido, a petición del PP, en una comisión de la Junta General del Principado para dar cuenta de la Iglesia de San Miguel de Lillo, la restauración de sus murales y en particular de 'El Músico'.
La dirigente regional ha explicado que de no haber actuado se le habría criticado. "Estaba desprendido y a punto de desplomarse; si se hubiera caído me habrían acusado de inacción", ha manifestado. La actuación fue encargada en 2012 a Jesús Puras. Según la Consejera se decidió acudir a él, ya que en la consejería no cuentan con recursos para realizarlas, al no contar con restauradores de pinturas murales del prerrománico. Todo el proceso fue correctamente controlado por parte de la consejería, ha dicho.
El tratamiento que se siguió para estabilizar a 'El Músico' es muy parecido al que se le aplicó hace años a pinturas de Valdediós, en Villaviciosa, con un procedimiento que requiere "mínima inversión" y que tiene un "carácter reversible". Con este sistema se ha conseguido además estabilidad, ha indicado la consejera. Lo que la consejera calificó de simple "divergencia administrativa" a la hora de afrontar el problema surgido, fue motivo de importantes críticas por los grupos de la oposición de PP y Foro. El diputado de PP Alfonso Román López lamentó que en el expediente no figurasen los elementos que requieren la ley, como el informe favorable del Consejo de Patrimonio.
"Lo peor que se puede hacer es actuar sin que existan estudios previos, nos extraña que ningún técnico de la consejería, ningún restaurador haya dicho nada sobre este asunto", ha apuntado.
María del Mar García PP, de Foro, fue muy dura con la consejera en su turno de fijación de posiciones y dijo que había sido ella quien había nombrado a Puras para que hiciese el trabajo. "Se adjudicó de manera irregular, y lo peor de todo es que estas actuaciones las sufren los ciudadanos", ha concluido.
Foncalada
Fueron críticas que González dijo no admitir. Además, en cuanto al PP acusó a Alfonso Román López de estar "más preocupado por hacerse fotos que por otras cosas". Además, ha dicho que el único monumento prerrománico que no es de la Iglesia y tiene titularidad municipal es la fuente de Foncalada.Se trata de un municipio donde gobierna el PP y en el que Ana González se ha mostrado preocupada por los "actos vandálicos" que se han producido en la fuente. "No le he visto hacerse las fotos allí", le ha reprochado a Alfonso Román López.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Una restauración por la puerta de atrás


El profesor de Historia del Arte, don Lorenzo Arias justifica en LA NUEVA ESPAÑA la actuación de la Consejería de Cultura en la restauración de «El Músico» de San Miguel de Lillo y, a falta de argumentos sólidos, insulta y descalifica a los «pedestres» ignorantes del PP. Y todo porque el diputado Alfonso Román López denuncia la situación irregular en que se ha producido la intervención de urgencia en esta pintura.
No merece la pena contestar en el mismo tono a tanto desatino. Achaca al PP que integre el patrimonio asturiano dentro de su «armamento logístico», pero lo cierto es que el mencionado artículo tiene un signo tan político que bien podría estar escrito por cualquier concejal o diputado.
Por otra parte, resulta sospechoso que cuando un diputado del PP denuncia la forma administrativa, y digo bien, la forma administrativa como se ha hecho la intervención en las pinturas de Lillo, rápidamente le salgan novios a los responsables de la Consejería de Cultura, que se dan por afectados antes que ellos. Y que quieren sustituir la mala tramitación que denunciaba el diputado por lo que ellos consideran críticas a la calidad de la restauración. A todas luces, pretenden desviar la atención del problema real. Esto no va de herir el orgullo del señor Puras o mermar el prestigio que pueda tener su empresa. Esto va, principalmente, de cumplir la ley, el procedimiento, y de las garantías que ambos aportan a cualquier intervención sobre un bien patrimonial.
Nada que objetar al restaurador. Ahora bien, no puedo dejar de hacer una reflexión, cuando el señor Arias alude al hecho de que el señor Puras haya intervenido desde 1993, en siete iglesias prerrománicas asturianas. Es de suponer que si desde el primero de esos siete contratos se hubiera diversificado la contratación a otros buenos restauradores habría un mayor abanico de profesionales donde elegir expertos. Y, lo que aún sería mejor para este patrimonio, «contrastar» opiniones. Nuevamente aquí no se está hablando del señor Puras, sino de la Consejería de Cultura, que no diversifica esos contratos a otros restauradores (negándoles, por tanto, que también adquieran experiencia y práctica en la restauración de pintura prerrománica).
Parece tener mala memoria, cuando descalifica las manifestaciones del concejal de Urbanismo en 2009. Sepa que también las hizo el 20 de octubre de 2010: cuando denunció -yo lo acompañaba- «el gravísimo deterioro» de «El Músico» y de la figura sedente, manifestó que ese estado de las pinturas era un «atentado al patrimonio», y culpó al Gobierno regional «por su desidia». En esas fechas, yo misma mantuve una conversación telefónica con el señor Arias, próxima a una hora de duración, sobre el estado de conservación de las pinturas de Lillo. A pesar de ser tan «pedrestres», parece que intentamos «contrastar» la información con los especialistas? Conservo las notas de aquella conversación. Me informó de que había hecho llegar un dossier de fotografías al entonces director general de Patrimonio, José Antonio Vega, «con la evolución de los daños en las pinturas» (palabras textuales). Añadió que «se debía ir ya a una consolidación de las pinturas, independientemente de que luego se hagan restaurar», que «son absolutamente delicadas», y que aún se podía «hacer una restauración-consolidación de las dos figuras; pero cuando estén en el suelo, no». Me confirmó además que «si antes se podían percibir colores y formas, ahora el ojo humano no lo puede percibir» y que «la intervención debía de ser ya». Para añadir que «el restaurador dijo que estaba mal, pero no con riesgo de caída». Es decir, disentían. En fin, ¿qué le reprocha entonces al señor Mortera? Fue impecable.
Si según el señor Arias la intervención debía «ser ya», e informa a la Consejería con documentación gráfica, ¿por qué no se atiende esa urgencia hasta mediados de noviembre de 2012? Si disiente de la opinión del restaurador -que en 2009 ya había informado que «no existía un peligro de desprendimientos inminente»- ¿por qué no redactó un artículo encendido mostrando su discrepancia? Cuando dice que el guión político del PP tiene cierto toque de ligera «perversión de la información», cabe preguntarse ahora dónde está la perversión.
Soy miembro del Consejo de Patrimonio desde hace años, en representación del PP. Entiendo que si no somos capaces de hablar claro cuando hay irregularidades, que además conllevan el riesgo de que se vuelvan a repetir, realmente no deberíamos estar allí.
El pleno del consejo del 11 de enero tenía 30 puntos en el orden del día. El último de ellos era el de San Miguel de Lillo. Los expedientes que se tratan en el consejo están a nuestra disposición 48 horas antes. Todos llevan diversos informes, previos a su paso por el consejo.
El expediente de Lillo constaba de tan sólo tres documentos. El primero, un único informe con fecha 8 de noviembre, emitido por una arquitecta de la Consejería, en el que partiendo de la solicitud por la Dirección General de Patrimonio, de un informe sobre «el estado de conservación de la zona de la figura del Músico», justificaba la adjudicación del trabajo al mismo restaurador que había realizado en 2009 un estudio preliminar, consistente en un «estudio visual», y especificaba las labores a desarrollar. Una de ellas, la «consolidación de urgencia de grietas y abolsados y fragmentos en proceso de desprendimiento». En aquel momento ya me resultó difícil comprender cómo un informe podía pasar de encargar un trabajo sobre el estado de conservación a un encargo de consolidación de urgencia. El segundo documento era la «toma de razón» del expediente por la comisión permanente del Consejo de Patrimonio, que habitualmente informa favorablemente o no los expedientes que van a pasar al pleno del consejo. El tercer documento, era la «Propuesta de actuación» de Puras, compuesto por dos hojas (incluido el presupuesto) y unas 25 páginas con fotografías. Era el expediente con menos documentación que he visto en el consejo. No había informes técnicos ni nada que justificara la urgencia. Solamente la propuesta de dos hojas de una empresa. Y todo esto, tratándose de unas pinturas del prerrománico, me pareció bastante serio. Sobre todo, porque los trabajos ya se habían acometido con anterioridad, en noviembre de 2012.
Un dato más que hacía saltar las alarmas era que en la «Propuesta de actuación», en la esquina superior derecha, se encontraba escrito a lapicero: «Plazo ejecución 13 dic.» (supuestamente, escrito desde la Consejería). Si el informe que solicita la Dirección General de Patrimonio sobre el estado de conservación es del 8 de noviembre, si la intervención ya se estaba haciendo el 17 de noviembre (tal como reflejaron los diarios regionales) y si en el expediente constaba que el plazo de ejecución tenía que ser el 13 de diciembre, vuelve a saltar otra alarma: estaba encima la fecha del cierre de los presupuestos de 2012. Quizá por eso el señor Arias dice que la intervención debía hacerse en tres semanas.
Ya en el consejo, a punto de dar las 10 de la noche, se nos informó de que se apagarían las luces del edificio y que debíamos finalizar. Estaba visto que no se iba a poder hablar de Lillo. No obstante, sí dio tiempo a que interviniera la restauradora. No voy a repetir toda su argumentación, pero sí que manifestó su desacuerdo con el modo en que la Consejería estaba haciendo la contratación de las restauraciones, y explicó lo que a su juicio, debería constar en ellas. La respuesta del director general de Patrimonio fue: «Hombre, parece mentira que digas esas cosas, siendo de la Administración». No sé cómo le sonaría a ella, pero a mí me sonó a un «cállate ya». Acto seguido, intervino otro técnico que también mostró su discrepancia por haber acometido la intervención como una urgencia, porque hubiese sido necesario contrastar con otros expertos las actuaciones a realizar, porque se debió pasar un procedimiento evaluador y porque se debió determinar la conveniencia de hacerlo de una determinada forma. Mientras hablaba, se apagaron las luces, quedándonos con las de emergencia, y levantándose la reunión. Apresuradamente pude manifestar mi desacuerdo con el modo en que se había actuado, incluso en el ascensor; de modo que, ya en la calle, le dije al director general que esperaba que el hecho de que Lillo estuviera en el punto 30 del orden del día no fuera para enmascarar otro Abamia.
Y es que este caso cada día tiene más similitudes con el proceso tras la intervención en la iglesia de Abamia, por lo que a una se le encienden ya todas las alarmas. Tenemos el mismo director general de Patrimonio, y como primer paso, ya han salido a la palestra quienes apoyan la actuación de la Consejería intentando acallar las voces que protestan.
De momento, la Consejera ya tiene una interpelación del PP en la Junta, para que dé explicaciones.
Por si a alguien quiere jugar a la confusión, aclarar una cosa más. Cuando Alfonso Román López solicitó la copia íntegra del expediente, y lo recibió el 11 de febrero, éste no estaba completo, ni era el mismo que se llevó al Consejo el 11 de enero. En la copia enviada a la Junta faltaba el informe de la arquitecta, contenía las dos hojas de la «Propuesta de actuación», y un nuevo documento, la «Memoria parcial» de la intervención entregada en diciembre de 2012.
El problema de base es que la ley de Patrimonio de 2001 se quedó ahí, ya que en doce años no han sido capaces de desarrollar su reglamento. No hay reglamento de arqueología, ni para intervenciones sobre edificios. Así las cosas, las intervenciones tienen que ser improvisadas. El vacío del reglamento es lo que permite retorcer la ley y da lugar a estas situaciones. No obstante, la ley de Patrimonio, aunque general, es clara. Las intervenciones de conservación o restauración en BIC requieren autorización expresa de la Consejería (50.1). La reconstrucción total o parcial queda prohibida, excepto las que tengan previa autorización de la Consejería e informe favorable del Consejo de Patrimonio (57.1.c), y se realicen en determinados casos. El consejo sí que tiene reglamento, dejando meridianamente claro que debe emitir informe previo, cuando haya un procedimiento de autorización de la Consejería para restauraciones, obras y demás intervenciones en BIC (3.2.7). Por otra parte, el artículo 51 exige la elaboración de un proyecto técnico. Solamente quedarán exceptuadas del requisito de proyecto técnico las actuaciones de emergencia, que deben acreditarse mediante informe de profesional competente. Y no se ha justificado en el expediente.
Han hecho una actuación imprudente, saltándose todos los mecanismos de control científico y técnico. Sin luz, ni taquígrafos. Interviniendo en las pinturas por la puerta de atrás.
Miedo da cuando el señor Arias asevera que el resto de pinturas del Prerrománico «seguirá la misma suerte». Confío en que esté mal informado. Porque cualquier intervención sobre el patrimonio debe hacerse con las garantías legales.
Durante su comparecencia en la Junta, en noviembre, la Consejera dio la impresión de que venía a resolver problemas enquistados desde hace más de una década. Confío en que no trunque esas expectativas a causa de una mala resolución de este asunto. Todo dependerá de la postura que adopte ahora en la Junta: una justificación asentada en argumentos sólidos, o una justificación tapadera.

jueves, 2 de mayo de 2013

La acertada restauración de «El Músico»

Perplejidad ante las críticas del PP y Foro a la actuación en San Miguel de Liño
Por Lorenzo Arias Páramo, 
<< Desde hace unas semanas leo con perplejidad inusitada en la prensa local los ditirambos de sendos concejales del PP y Foro acerca de la para ellos fallida restauración de la pintura mural del llamado «El Músico» de San Miguel de Liño y su truculenta crítica a la Administración y al restaurador Jesús Puras, autor de la intervención. La realidad de los hechos debe imponerse y el torrente de desinformación y negatividad que maneja el guión político del PP y Foro tiene cierto toque de ligera «perversión de la información».


No es cierto, en modo alguno, que el restaurador don Jesús Puras haya realizado una restauración clandestina. Una actuación puntual sobre una superficie pictórica de 2.500 centímetros cuadrados que encierra una joya de la pintura mural asturiana del siglo IX, con un presupuesto de 8.000 euros es adjudicada acorde con las garantías administrativas a un restaurador que ha intervenido desde el año 1993 en la pintura mural de siete iglesias prerrománicas asturianas, que coinciden, casualmente, con las siete iglesias que tienen pintura mural en Asturias. Comoquiera que no se busca la «casualidad» para restaurar una joya de la pintura mural como es «El Músico» de ahí proviene la «causa» de que el señor Jesús Puras haya restaurado los 2.500 centímetros cuadrados de Liño. Cuando conocí la adjudicación, no me sorprendió: era lo lógico y, si se me apura, lo más ético para una intervención de urgencia. Esto es un hecho objetivo y hay que demostrar con argumentos sólidos que otra persona también sería capaz de hacerlo en las especiales circunstancias que concurrían, a saber: deterioro de la capa interior que soportaba el enlucido, aumento de la eflorescencia y pérdida de la pigmentación. No voy a negar la existencia de buenos profesionales de la restauración en nuestra provincia. Conozco y me une la amistad a muchos de ellos y puedo garantizar su absoluta profesionalidad y competencia. Pero se decide en un momento concreto una actuación limitada en el tiempo (se ejecuta en tres semanas) y en el espacio (2.500 cm2) y se decide adjudicarlo con una «causalidad» lo más sensata, tanto ética como profesionalmente posible, a un experto en pintura mural altomedieval asturiana. Honestamente, yo no veo ningún problema y ustedes, en cambio, contra natura, se los inventan. ¿Dónde está el fin que persiguen, que justifica los medios que practican? Mírense ese problema, por favor.
Pero existen otras consideraciones que no puedo admitir en modo alguno. Diariamente se adjudican intervenciones de éste u otro motivo a restauradores o profesionales, mediando entre el adjudicatario y el profesional un contrato que los vincula legalmente en el compromiso de realización de la obra en los términos marcados por la ley. Concretamente, se han adjudicado contratos de limitada cuantía económica, dentro del patrimonio asturiano, a lo largo de los años de muy diversa cuantía y de diversas necesidades según lo requería la obra contratada. Les puedo enumerar una elevada cantidad de ellos, muchos de los cuales quizás los conozcan ustedes mismos. Mi pregunta es simple: ¿En qué se diferencia éste de aquellos contratos? Convendrán conmigo en que en nada. Y a mayor abundancia debo aclararles que la Consejería de Cultura tiene mecanismos legales para supervisar las actuaciones y el seguimiento de las obras que contrata, sean éstas de la envergadura que sean. Bien mediando los expertos en Patrimonio que tiene la propia Consejería, bien recabando el control a personas especializadas y competentes en el trabajo u obra contratado. Pero esto ya lo saben ustedes y sería baldío recordárselo, si no fuera porque de forma premeditada y a sabiendas de que no dicen -u ocultan- la verdad, cuestionan y denuncian conociendo la falsedad del juicio que emiten, a saber: que la obra no tenía supervisor y no gozaba de garantías y «El Músico» quedaba desprotegido. Esta acusación es rotundamente falsa o, si me lo permiten, introducen la mentira, con un peligroso agravante: la opinión que vierten sobre los lectores y la opinión pública los induce al error y al desamparo informativo al que tienen derecho, como ustedes muy bien saben. En una palabra, sus palabras secuestran la posibilidad de que el lector se forme un juicio crítico sobre el estado del patrimonio asturiano. Ahora creo que entenderán mejor la gravedad de sus palabras, las de ustedes claro, el PP y Foro.
Pero nuevamente me surgen otras consideraciones en la monotonía que arrastran en su singular y equívoca narración de los hechos; la afirmación de que ustedes han dado la voz de alarma sobre el estado de deterioro de «El Músico» allá por el año 2009. Es rotundamente falso que ustedes -PP y Foro o Foro y PP-, hayan dado la voz de alarma del deterioro de «El Músico». No conocían de su existencia y a seis metros del suelo no son perceptibles, ni el músico ni su grado de degradación; luego, obviamente, era imposible. Así de transparente. De hecho, he acompañado a diputados electos del PP y Foro -a petición de ellos, claro- para que conocieran in situ dónde se encontraba la figura de «El Músico». A mayor abundamiento debo recordar las deplorables manifestaciones del concejal de Urbanismo en el año 2009, cuando, sin ningún rubor, sin contrastar la información, y cuestionando su madurez y ética política, declaró a los medios de comunicación que «El Músico» había desaparecido por el deterioro tan grande que tenía ante la pasividad de la Administración. Otra prueba más del puntual y anecdótico interés que el PP y Foro tienen sobre el patrimonio cuando se sumergen en el ataque puro y duro a la actividad política. Contrariamente a lo que puedan pensar, no estoy cuestionando su praxis política (ésa es otra cuestión), sino el que integren el patrimonio asturiano dentro de su armamento logístico. Ese hecho sí que me parece maléfico y no exento de ciertas dosis de perversión ideológica (dicho sea con palabras suaves). Así que debo recordarles que no constituyen ningún bloque de unidad en la defensa del patrimonio asturiano y menos en lo que corresponde con la protección del Prerrománico asturiano. Las hemerotecas tienen la letra indeleble y más en la era digital. Y sin ningún alarde particular pero ante la magnitud de los hechos imprudentes, de una ligereza intelectual inadmisible en el tratamiento de la cosa pública que ustedes PP y Foro están sembrando, debo transmitirles que desde hace más de diez años (ustedes aún no sabían que había pintura del siglo IX en Occidente, y menos en Asturias, y menos en San Miguel de Liño) llevo reclamando (obviamente no soy el único, como es lógico) desde mi cátedra como profesor de nuestra Universidad ovetense, en investigaciones, estudios, publicaciones, conferencias, coloquios y diversos foros, una atención prioritaria en el estudio y la conservación de nuestro patrimonio asturiano, tanto en la arquitectura como en las artes decorativas, y la pintura (ver hemerotecas). Ustedes, PP y Foro, deben saber que hay más joyas además de la figura del músico tañendo un laúd. Dos metros debajo del Músico se encuentra una figura entronizada descubierta por José Amador de los Ríos en 1860. En Tuñón tenemos pinturas con los astros del Sol y la Luna espléndidamente representadas y pinturas almenadas descubiertas por Luis Menéndez Pidal en 1952; en San Salvador de Valdediós tenemos lienzos enteros con motivos islámicos descubiertos en 1910 por el director del Seminario de Valdediós en aquellos años; y obviamente mucho más? no piensen que me olvido de Santullano (pero es que ésta sí que la conocen, aunque sea de oídas) pues bien: ¡nunca han sido restauradas sus pinturas! (Santullano muy deficientemente restaurada). Créanme, pues, si les digo que llevan más de 1.200 años sin que hayan sido sometidas a cuidados de protección y conservación. Todo este elenco de pinturas murales mencionado es fácilmente deducible que estén llamadas a desaparecer si no se actúa con premura, si no se planifica su actuación, si no se deja de mirar para la puerta de salida; en definitiva? si no se actúa ya. Y, evidentemente, si no se cometen deslices fácilmente evitables como el que ustedes, PP y Foro, han cometido: mirar para el dedo (viendo gigantes donde sólo había molinos girando en el buen sentido), cuando lo que se quiere ver y mirar, y sobre todo apuntar es a la Luna, es decir a la pintura del Astro Luna de la iglesia de Tuñón (es un decir, no más) que se conservará por poco tiempo (digo yo) y ya verán cómo acabo teniendo razón si políticos tan pedestres como ustedes siguen permaneciendo frívolamente en su cargo. Pregunta inocente: ¿A que no han tenido la delicadeza de felicitar a la Consejería de Cultura por su actuación y al responsable de la restauración, Jesús Puras, por su enorme trabajo? No es ninguna insolencia. Convendrán conmigo en que el resultado, a juicio de todos los expertos que analizaron «El Músico» (y han sido infinidad de personas las que han visitado «El Músico» durante su restauración), ha sido un rotundo éxito. A ver si resulta que su lealtad política tiene el ángulo tan estrecho que no saben discernir un objetivo político colateral como el que emplearon, de la salvación dentro de nuestro convulso patrimonio de la inevitable ruina pictórica a la que estaba abocada «El Músico». Pues vayan haciéndose a la idea con los ejemplos pictóricos que les he mencionado, pues seguirán la misma suerte? porque su futuro, en mayor o menor medida, está destinado a ser de una absoluta responsabilidad política, no lo olviden.

martes, 30 de abril de 2013

Foro pide el informe sobre la restauración del músico de Lillo

El Grupo Municipal de Foro ha presentado ante la Comisión Plenaria de Cultura un escrito en el que pide al Ayuntamiento que inste al Principado a cumplir los protocolos en materia de restauración de las obras de arte que existen en el municipio, al tiempo que solicita el informe de actuación en la pintura del músico de San Miguel de Lillo.
Su concejala, Belén Arganza, sostiene, en una nota de prensa, que esta restauración, de una de las pinturas más singulares del prerrománico asturiano, «carece de un estudio previo de actuaciones que se debería haber aprobado por la Comisión de Patrimonio de la Consejería de Cultura». Arganza advierte que «no está aprobada la urgencia de esta actuación porque no había un informe previo detallado en el que se manifestase el riesgo que corría esta pintura».
La edil no duda de «la capacidad y profesionalidad del restaurador Jesús Puras, sino del protocolo de actuación seguido en esta intervención». Considera «sorprendente», en cambio, que el restaurador critique al Instituto de Patrimonio Histórico Español así como el protocolo y a los profesionales que llevaron a cabo la recuperación de las pinturas murales en Santullano. «En esta actuación se siguió el estricto cumplimiento de las normas», defiende, y la empresa seleccionada, añade, tuvo que aportar profesionales de reconocido prestigio y especialistas en distintos tratamientos y con antigüedades probadas en restauración de pintura mural.
Arganza concluye que «se ha demostrado un incumplimiento de las normas» para intervenir sobre una obra de esta naturaleza y pide «al Ayuntamiento que vele por el cumplimiento de la normativa y que solicite el informe de la actuación en la pintura del músico para evitar que en un futuro se repitan este tipo de hechos».
Además, su grupo municipal presentó ayer otras dos iniciativas. En una, su compañero José Donate propone la retirada de los contenedores existentes en la avenida del Pando, en Pumarín, y que se implante el sistema de recogida puerta a puerta, vigente en el resto de la ciudad. Donate considera que los contenedores actuales son «antihigiénicos, antiestéticos e insalubres» y solicita que, antes del cambio, se haga una campaña informativa entre los vecinos para facilitarles la transición al sistema de recogida selectiva en cubos.
En otra proposición, el mismo concejal propone a la comisión de Economía que el Ayuntamiento suscriba con el Ministerio de Hacienda un convenio para incluir las gestiones municipales dentro de la Oficina de Registro Virtual (ORVE), un servicio que permite la digitalización, remisión y recepción de asientos registrales entre Administraciones. La inclusión del Ayuntamiento en esta Oficina Virtual «permite el envío de documentos en tiempo real. «Se trata de una 'ventanilla única' telemática que pretende ahorrar tiempo y dinero», explica Donate.

sábado, 27 de abril de 2013

Puras critica el «oportunismo» del PP y Foro y defiende su restauración de «El Músico»


Puras critica el «oportunismo» del PP y Foro y defiende su restauración de «El Músico»
Restaurador Jesús Puras
El restaurador Jesús Puras, al que la Consejería de Cultura ha encomendado el estudio de las pinturas de San Miguel de Lillo y la restauración de urgencia de «El Músico», una de las más singulares de esa iglesia y de todo el arte Prerrománico, no ha dejado pasar las acusaciones vertidas por los diputados de PP y Foro. Los primeros denunciaron una «restauración clandestina», con irregularidades administrativas y sin rigor científico, y los segundos dudaron de su urgencia. Puras los considera unos «oportunistas», que pretenden sacar provecho de «la notoriedad de esta pintura».
Jesús Puras, que lleva más de treinta años en Asturias y que ha trabajado en la mayoría de los edificios prerrománicos, defiende su intervención en «El Músico». «El proceso de actuación», dice, «ha sido prudente y exquisito» y el tratamiento es el «adecuado, mínimo, reversible y estable, que garantiza la perduración del panel de "El Músico" en su marco original». «El encargo de la Consejería de Cultura era pertinente y necesario y el tratamiento de consolidación y recuperación de "El Músico" ha sido el adecuado y ha resultado un éxito», añade.
«No busquen gato encerrado en iglesia ajena», recomienda a Foro y PP, «que se aclaren y que aclaren sus cuentas, que es lo que escama a los españoles». Y rebate las acusaciones que Foro y PP lanzaron el pasado jueves. Del informe de «dos folios» de Puras al que aludió Alfonso Román López, del PP, explica que «no son dos sino cuatro», y aclaró que «no son ningún proyecto o estudio sino la propuesta económica de oficio para acceder a la contratación». El informe, indica, consta de 102 folios y está depositado en el Servicio de Patrimonio Histórico de la Consejería.
Tampoco, asegura Jesús Puras, ha negado el acceso a la iglesia a nadie durante la ejecución de los trabajos, como denunciaba López, y añade que por allí han pasado arquitectos y arqueólogos de la Consejería de Cultura, historiadores de la Universidad de Oviedo, incluso con sus alumnos, el presidente de la Comisión de Bienes Culturales del Arzobispado, guías, periodistas y fotógrafos.
La restauración de «El Músico» fue aprobada por la Consejería de Cultura tras pasar por el Consejo de Patrimonio, señala sobre las supuestas anomalías en el procedimiento administrativo de las que hablan el PP y Foro. Además, recuerda que el Principado tiene competencias en este área y no necesita el visto bueno del Instituto de Patrimonio Histórico, que piden ambos grupos parlamentarios. Es más, el restaurador sostiene que esa institución carece de especialistas en pintura prerrománica, que sus informes al respecto tienen «defectos de conocimiento y fondo» y que la empresa que contrató en su día para Santullano «jamás había trabajado ni estudiado murales del Prerrománico asturiano».
Por último, considera «satisfactorio» que tras su larga carrera profesional sea Abamia lo único que puedan echarle en cara, «una obra en la que no he participado» y con la que no tiene más vínculo, según explica, que un informe sobre sus revestimientos murales que el arquitecto autor de la rehabilitación incluyó en su proyecto. Puras advierte de que recurrirá «al sendero que marque el derecho» como sigan con esa difamación.
«No busquen gato encerrado en iglesia ajena y aclaren sus cuentas»
«El tratamiento de "El Músico" ha sido el adecuado y ha resultado un éxito»
Jesús Puras Restaurador

viernes, 26 de abril de 2013

El PP denuncia «una restauración clandestina» en las pinturas de Lillo

Foro cuestiona en la Junta General la urgencia de la intervención en «El Músico» y la Consejera afirma que actuó «con responsabilidad» para evitar su pérdida

Los diputados regionales del PP, Alfonso Román López y Susana López Ares denunciaron ayer lo que califican como «una restauración clandestina» de las pinturas de San Miguel de Lillo y, en especial, de «El Músico», considerada la joya de la pintura prerrománica asturiana. En el Naranco, a los pies del monumento, López explicó que en el expediente de esa actuación no figura autorización de la Consejería de Cultura ni informe alguno del Consejo de Patrimonio y que el restaurador Jesús Puras, al que le ha sido encomendado el trabajo, no presentó más que un informe de dos hojas y un presupuesto de ocho mil euros.
«Aquí hay gato encerrado, se ha actuado de una forma absolutamente anormal, se han saltado el procedimiento administrativo, todo tipo de control técnico y de criterio científico», puso de manifiesto Alfonso Román López, que sacó a colación la polémica rehabilitación de la iglesia de Abamia, cuyo proyecto redactó Puras. López dijo no tener más información que la publicada en la prensa. Para aclarar el asunto el parlamentario del PP anunció que su grupo solicitará una comparecencia urgente de la consejera Ana García ante la Junta.

Eso ocurría por la mañana y por la tarde, en el pleno de la Junta General del Principado, Foro avivó la controversia. La diputada María del Mar García Poo criticó la premura y la densidad del pleno del Consejo de Patrimonio -convocado un viernes por la tarde y con treinta puntos en el orden del día- en el que se informó de la intervención en Lillo, a finales del año pasado. En su opinión se hizo así deliberadamente, con la intención de «camuflar en una ceremonia de la confusión algunos asuntos», entre ellos la restauración de las pinturas del monumento prerrománico.
La intervención, añadió, se acometió «de urgencia, a la trágala, por contrato directo» y sin atender a los protocolos del Instituto Nacional de Patrimonio, cuyo representante en el Consejo estuvo ausente en aquella convocatoria. En opinión de la parlamentaria forista «las obras no eran de urgencia, porque con nuestro patrimonio no hay urgencias».
García Poo obtuvo inmediatamente la respuesta de la Consejera de Cultura. La actuación en «El Músico» era urgente, le contestó, porque al colocar los andamios para emprender el estudio de las pinturas, que fue acordado por el Principado y el Instituto Nacional de Patrimonio, observaron su alto grado de deterioro. «Actué con responsabilidad para que no se pierda», afirmó Ana García y añadió que al tratarse de un contrato menor bastaba con informar al Consejo de Patrimonio, como se hizo.
La Consejera defendió la solvencia profesional de Puras, licenciado en Bellas Artes y restaurador, y citó al arqueólogo Lorenzo Arias, que habla de él como el experto en pintura prerrománica «de mayor proyección profesional». «Si le molesta la persona que lo ha hecho... Yo sus filias y sus fobias no las puedo controlar y no estoy dispuesta a entrar en ese juego», contestó a García Poo.
«El Músico» Es una de las raras representaciones antropomórficas del Prerrománico, datada en el siglo IX. Decora la pared sur de la iglesia de San Miguel de Lillo, a una altura aproximada de seis metros.

jueves, 25 de abril de 2013

El PP pide a Ana González que explique la ´restauración clandestina´ de la pintura de San Miguel de Lillo

López ha pedido a la Administración documentación sobre las actuaciones y ha concluido que "se han saltado el procedimiento administrativo"

El Grupo Parlamentario Popular en la Junta General del Principado de Asturias (JGPA) ha solicitado la comparecencia de la consejera de Cultura del Principado, la socialista Ana González, para que explique la "restauración clandestina" de pinturas en la iglesia románica de San Miguel de Lillo, en Oviedo.
El diputado del PP Alfonso Román López se ha referido en esos términos a las actuaciones que relativas a la restauración de la pintura denominada 'El músico', dirigida por Jesús Puras, y que ha afirmado que ha conocido por la prensa.
López ha pedido a la Administración documentación sobre las actuaciones y ha concluido que "se han saltado el procedimiento administrativo y el control técnico". A su juicio, en esta restauración "hay gato encerrado".
El diputado del PP, que ha realizado estas declaraciones a las puertas de la propia iglesia acompañado de su compañera en el Parlamento asturiano Susana López Ares, ha insistido en que en el expediente no aparece la autorización de la Consejería para tal restauración ni se informó al Consejo de Patrimonio.
Ha subrayado que San Miguel de Lillo contiene pinturas "únicas" y que por eso es necesario tener el mayor control posible sobre cualquier actuación que se vaya a realizar sobre las mismas.

sábado, 1 de diciembre de 2012

«El músico», una restauración imprescindible

Detalle pintural mural San Miguel de Lillo
La Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Principado de Asturias, dirigida por doña Ana González, y el director general de Patrimonio, don Adolfo Rodríguez Asensio, han promovido recientemente la restauración de las pinturas murales de la iglesia de San Miguel de Liño, labor que en estos momentos lleva a término don Jesús Puras Higueras, uno de los especialistas en restauración pictórica altomedieval de mayor proyección profesional. La decisión es realmente laudatoria y tendrá una trascendencia fundamental en la conservación de un programa pictórico como es el de la iglesia de Liño, en el que el estudio iconográfico de sus pinturas es clave para el conocimiento del arte medieval. Y es que debemos tener muy presente que la pintura mural asturiana es un «unicum» dentro del legado pictórico del siglo IX, pues no conservamos restos pictóricos de esta magnitud y de esta época en nuestro entorno artístico del occidente europeo. El carácter tan singular de estas pinturas es lo que les confiere su especial valor. No se trata de unos frescos que amplíen el cuadro de la pintura mural asturiana de la Alta Edad Media de una forma meramente cuantitativa, sino que nos encontramos ante un género completamente nuevo de pintura mural, el cual, hasta que a principios del siglo pasado es descubierto por una pléyade de investigadores de la talla de José Amador de los Ríos (descubrimiento de la figura sedente en San Miguel de Liño en el año 1870), Fortunato de Selgas (descubrimiento y restauración de las pinturas murales de Santullano en el año 1912), y más recientemente Helmut Schlunk y Magín Berenguer, nos era conocido sólo por escasos restos, sumarias descripciones y una significativa carencia de contextualización histórico-artística.
Es por ello que las pinturas de San Miguel de Liño y especialmente la imagen más extraordinaria de nuestro patrimonio pictórico altomedieval: la figura de un personaje tañendo un instrumento musical, un cordófono, y la representación de una figura entronizada, representa una imagen decisiva para comprender la aparición de la iconicidad en nuestro arte altomedieval, así como un referente fundamental de los antecedentes de nuestra desconocida miniatura asturiana, y de la posterior evolución de la miniatura de los siglos X y XI. Por ello su restauración, la recuperación y consolidación de su estratigrafía pictórica, constituye una de las decisiones más acertadas e importantes de los últimos años, y no estamos ejerciendo ningún tipo de exageración, sino situándonos en la más absoluta de las objetividades. Hasta este momento las imágenes de San Miguel de Liño han estado en un riesgo extremo de desaparición ante el mal estado de su capa pictórica. Debemos tener presente que desde su descubrimiento en 1947 por Helmut Schlunk y Magín Berenguer nunca se habían restaurado, ni limpiado, ni habían tenido ningún tipo de tratamiento preventivo. Es más, se habían encalado los paramentos anexos a las pinturas en la década de los años 50, con la consiguiente aportación negativa de sales a las pinturas originales. Han pasado, pues, más de 60 años de su descubrimiento y 1.200 años desde su creación, para que una restauración tan necesaria, tan solicitada y en estos últimos años ya tan urgente, nos devuelva tan pequeño retazo pictórico, pero tan importante y universal legado para nuestro patrimonio histórico artístico.
Pero superado este sucinto exhorto preciso es situarnos con perspectiva para apreciar la labor significativa de la figura de Helmut Schlunk y Magín Berenguer en la recuperación del legado de la pintura altomedieval asturiana, y de forma especial en las imágenes de San Miguel de Liño.
La llegada a España de Helmut Schlunk en la década de los años 40 va a representar un avance extraordinario, como es suficientemente sabido, en el conocimiento sobre el arte asturiano y, muy especialmente, en la investigación de la pintura mural altomedieval de las iglesias asturianas, desconocida en aquellos años.
En noviembre de 1946 Helmut Schlunk recibe una ayuda financiera por parte del Instituto de Estudios Asturianos para estudiar la pintura mural asturiana. José Fernández Buelta le sugiere que realice reproducciones en color de las pinturas, proponiéndole para su realización al por aquellos años profesor de la Academia de Artes y Oficios de Oviedo, don Magín Berenguer. En el verano de 1947 Schlunk estudia las iglesias asturianas, documentándolas fotográficamente y realizando dibujos con la ayuda de Magín Berenguer, de quien alabará su excelente calidad como experto dibujante. Y será precisamente en el transcurso de sus estudios cuando ellos mismos descubran ocultos por la imprimación de las cales vertidas a los paramentos los restos pictóricos de la nave sur de San Miguel de Liño. La figura del músico junto a abundantes restos de pintura figurativa y decorativa.
Un año más tarde Helmut Schlunk es consciente de la relevancia histórico-artística de la pintura mural asturiana y propone al IDEA que patrocine la publicación de un libro sobre la pintura mural asturiana de los siglos IX y X, que sería editado conjuntamente por Magín Berenguer y Helmut Schlunk. Esta es una decisión absolutamente trascendente para el futuro del arte medieval en Asturias, y en el año 1949 el compromiso de subvencionar y editar la obra sobre la pintura mural asturiana en la Alta Edad Media obtiene el beneplácito de la Diputación Provincial de Asturias. Y en estos momentos don Paulino Vigón, don José María Comas y don Ignacio Alonso de Nora adquieren un papel impulsor fundamental. En 1957 la obra es publicada bajo el titulo «La pintura mural asturiana de los siglos IX y X». Aún hoy es una obra excelentemente editada y plena de erudición, conocimiento y vigencia científica en la investigación.
Helmut Schlunk se propone estudiar las pinturas murales asturianas de los siglos IX y X, realizando simultáneamente una reproducción exacta de su estado actual y, en su caso, su reconstitución, lo que en la práctica será un hecho y uno de los activos más importantes del estudio. Pero el estudio y redacción del texto presentó al autor no pocos problemas, ya que se veía obligado casi en todas partes a «pisar tierra virgen». Asimismo, confiaba en que la discusión con sus colegas asturianos y expertos nacionales y extranjeros contribuiría a consolidar y afirmar sus conclusiones. Por otro lado, él mismo escribiría que seguramente la discusión y el debate posterior a la publicación de la obra permitiría progresos ulteriores en muchas cuestiones que quedaban abiertas.
De la correspondencia mantenida entre Helmut Schlunk y otros investigadores se puede extraer un ajustado mapa del proceso de creación de la obra. Tanto los archivos particulares de Helmut Schlunk como los de Magín Berenguer conservan documentación que clarifica la ardua empresa de creación de «La pintura mural asturiana de los siglos IX y X». El rico archivo de Helmut Schlunk, que conserva el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, nos descubre a un hombre volcado en cuerpo y espíritu en una prolija investigación y en un meticuloso tratamiento de la información con un objetivo fundamental: estudiar y ofrecer una conexión, así como el análisis tipológico y artístico de sus motivos decorativos y de sus antecedentes y su interpretación iconográfica.
La investigación sobre el arte asturiano y sobre su rico legado de pintura mural continúa, y la restauración de nuestro patrimonio histórico artístico avanza, ambas acordes con estos tiempos sombríos, pero noticias como la restauración de las pinturas de San Miguel de Liño, o la del Apostolado de la Cámara Santa, nos reconcilian con nuestra sensibilidad por aquello que ha forjado la identidad de nuestra historia y que, de hecho nos definirá como futuro.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Presentan hoy en la iglesia de Moru la cuarta fase de la restauración de las pinturas murales

La Asociación Cultural Iglesia de Moru organiza hoy una jornada de puertas abiertas y una visita guiada al antiguo templo ubicado en Noceu con el fin de presentar los resultados de la cuarta fase de restauración llevada a cabo en sus pinturas murales del siglo XVI. Será entre las 12 y las 13.30 horas. Esta vez van a ser los miembros de la asociación quienes actúen de cicerones, explicando cuantos detalles formen parte de la curiosidad de los asistentes. La nueva presidenta del colectivo, Ana Fernández, calificó como «impresionante» el resultado del último mes de restauración. «Ahora podemos ver la escena completa de la Última Cena, un friso de gran valor que tiene diez metros de largo y algo más de dos de alto», añadió.
La presidenta también se mostró esperanzada de cara al futuro y aunque aún no lo puede garantizar, confía en que a lo largo de 2013 pueda acometerse una quinta fase. Ésta se centraría en el testero, la enorme pared del presbiterio. Para más adelante quedaría la restauración de los frescos situados en la bóveda. «Ésta tiene una dificultad añadida ya que necesita del montaje de un sistema de andamiaje que encarecerá la obra», explicó.
De todas formas, las próximas fases que se puedan ejecutar dependerán «del dinero que se vaya recaudando». «Lo que no queremos es parar y todo parece indicar que se han abierto las vías de colaboración necesarias como para seguir dando pasos», añadió Ana Fernández.
Última Cena
La cuarta fase llevada a cabo por la restauradora Natalia Díaz-Ordóñez y sus cuatro ayudantes ha permitido sacar a la luz el resto de personajes presentes en la Última Cena, una amplia escena que se prolonga entre el arco de triunfo y el testero. En la fase anterior habían aparecido seis apóstoles y un ángel que porta un extraño instrumento.
En esta ocasión, de entre los musgos y líquenes que cubrían el paramento, han surgido las imágenes de Cristo con la sagrada forma en la mano y el Cordero Pascual, además de los otros seis apóstoles. Entre ellos, Judas, el más alejado del centro de la mesa. Como curiosidad, también afloró la figura de un personaje portando una jarra en las manos que sale de una especie de cuarto colindante separado por una cortina.